lunes, 10 de septiembre de 2007

El San Fermín Chileno


Mi primera intención era ir a la marcha del 11 a rendir homenaje a los caídos en la guerra sucia de la dictadura contra el pueblo de Chile. Recordar y hacer recordar el ejemplo valiente de Salvador Allende. Reflejar en la calle que aunque la dictadura terminó hace 17 años los que la vivimos, por muy cabro chicos que hayamos sido la padecimos y sabemos bien de qué se trataba la cosa.
Me parece que esa era la intención de un sector o grupo de la marcha pero no del colectivo. Como ha venido ocurriendo en decenas de manifestaciones y especialmente en las del 11 el caos y la falta de respeto entre los manifestantes está a la orden del día. No es raro escuchar que algún compañero comunista fue machucado por algún "elemento anarko" y a un "compañero Libertario" lo apalearon los "pacos de rojo". La falta de respeto entre ciertos grupos y hacia los demás manifestantes es una muestra de la impotencia de la izquierda actual. A nadie le importa si van cabros chicos o si las compañeras de las agrupaciones están cada día mas ancianas. Así es que si los pacos tiran bombas y las viejas no pueden correr que se jodan!!
Lo que importa a cada uno es su objetivo preciso que no trasciende más allá de su colectivo o partido.
Esta marcha se ha convertido en un rito en que todos los que van saben que en algún momento por acción de los "frenéticos" o por acción de la "repre" tendrán que salir corriendo. Quien piensa en una marcha del 11 sin arrancar de bombas, piedras, agua y pacos?
Este once al igual que otros el mensaje reporteril policial de los medios de comunicación mostrará que el pueblo no se contiene en las calles porque dan rienda suelta a sus más descabellados impulsos: rompiendo bancos, quebrando paraderos...
Este San Fermín sudaca donde todos corren delante de los toros que no existen más allá de la imaginación de cada uno, ya está totalmente desvirtuado por los manifestantes, los organizadores, los medios de comunicación, etc...
Quién realmente apueste a generar situaciones de desetabilización o cambios sociales importantes debería cuestionarse un poco el tema y no abstraese con respuestas inmediatas o superficiales.
Qué sentido tiene que jóvenes conconciencia social, no diré que política porque sería mucho, pierdan 2 años presos en las cárceles por tirar una molotov que no detendrá ni una ley, ni distribuirá el ingreso, no generará conciencia en el pueblo y ni siquiera detendrá al guanaco.
Quién se acuerda hoy día de Octavio Araya el "Talo", militante de las Juventudes Comunistas asesinado en la marcha del 11 de septiembre de 1993 por carabineros en la Avda. La Paz? Su asesinato quedó en la más absoluta impunidad.

Muchos amigos y compañeros nos dicen que así tirándole piedras a los pacos se les demuestra que no se les tiene miedo. Otros señalan que así el pueblo se da cuenta que es posible enfrentarse con la repre y este va tomando conciencia. Lamento decirles que nada de eso es así puesto que los pacos se preparan para ir a manifestaciones como verdaderos cabros chicos y hasta se ríen cuando un pendejo les tira una piedra. Lamento decirles también que el pueblo no tiene avanza ni un milimetro en su nivel de conciencia al ver pendejos encapuchados tirando piedras sino todo lo contrario los ve como diferentes. El que se separa de las masas para asumir posturas vanguardistas no hace más que levantar una muralla entre su propia práctica política y la conciencia de las masas.

Tal vez un once no muy lejano podamos hacer una gran jornada de recuerdo a nuestros caídos y que sea un acto de masas donde no vayan los convencidos de siempre sino toda la gente que quiera saber qué realmente pasó en Chile. Y como tal vez algún día en Pamplona la gente dejará de correr por tradición delante de un toro nosotros podamos recordar a los nuestros en paz.

sábado, 8 de septiembre de 2007

El Seminario de Historia y los Seminaristas...

Tuve la oportunidad de volver a asistir a un seminario de historia después de muchos años. En esta ocasión mi percepción fue demoledora debido al escaso aporte de estos eventos en la formación, difusión y motivación hacia el quehacer históriográfico.
El evento se realizó en la Universidad Arcis y asistimos los estudiantes de las distintas escuelas de historia de Santiago.
Nos dió la bienvenida el historiador: CARLOS CORTÉS con su "lectura" : "INCORPORACIÓN DE LA CULTURA Y LA MEMORIA EN LA HISTOGRAFÍA NACIONAL. 1907 EN MÁRGENES DE CULTURA, MEMORIA, TRADICIÓN Y OLVIDO". Apenas comencé a escuchar me acordaba de los cantos de la Cantata Santa María de Iquique: "Si contemplan la pampa y sus rincones...verán las sequedades del silencio..." El joven historiador muy serio tras sus anteojos y
su barba prominente nos dió una soberana lata con un lamento que pensé nunca acabaría. Me dió la impresión que estaba en un concurso literario o lírico, porque no escuchaba datos de su investigación. Sólo escuchaba lamentos y frases rogando porque la pampa no muera... ¡plop!
Posterior a su "exposición" se cruzó de manos y se hundió en su asiento tal y como lo hacen los vetustos jueces de la corte suprema.

El segundo "seminarista" era Don PEDRO HUERTA y nos leyó un trabajo llamado:
"LA INCAPACIDAD POSTMODERNA Y LA RESIGNIFICACIÓN POLÍTICA DE LA HISTORIA".
Este historiador de la Academia de Humanismo Cristiano se notaba que quería mostrar su supremacía conceptual ante los demás seminaristas. Nos dió otra soberana lata porque también sólo se limitó a leer una cantidad inentendible de conceptos forzados pero a medida que notaba que nadie lo pescaba y que solo seguiamos sentados por compromiso, se apuraba y menos se le entendía. Llegó a citar a José Martí pero le decía José Marti sin acento en la "i", espero que haya sido por nerviosismo y no por chanta.

Más allá de los temas de estos compañeros y sus trabajos en sí lo que me desilusiona es que los "Nuevos Historiadores" no fueron capaces de explicar sus ideas y propuestas. Por muy básica que pueda ser una idea lo fundamental es saber exponerla y defenderla. Al final de cada exposición no se realizó ninguna pregunta y eso es porque tras el belo de la academia se esconde un ego de grandes proporciones.