sábado, 8 de septiembre de 2007

El Seminario de Historia y los Seminaristas...

Tuve la oportunidad de volver a asistir a un seminario de historia después de muchos años. En esta ocasión mi percepción fue demoledora debido al escaso aporte de estos eventos en la formación, difusión y motivación hacia el quehacer históriográfico.
El evento se realizó en la Universidad Arcis y asistimos los estudiantes de las distintas escuelas de historia de Santiago.
Nos dió la bienvenida el historiador: CARLOS CORTÉS con su "lectura" : "INCORPORACIÓN DE LA CULTURA Y LA MEMORIA EN LA HISTOGRAFÍA NACIONAL. 1907 EN MÁRGENES DE CULTURA, MEMORIA, TRADICIÓN Y OLVIDO". Apenas comencé a escuchar me acordaba de los cantos de la Cantata Santa María de Iquique: "Si contemplan la pampa y sus rincones...verán las sequedades del silencio..." El joven historiador muy serio tras sus anteojos y
su barba prominente nos dió una soberana lata con un lamento que pensé nunca acabaría. Me dió la impresión que estaba en un concurso literario o lírico, porque no escuchaba datos de su investigación. Sólo escuchaba lamentos y frases rogando porque la pampa no muera... ¡plop!
Posterior a su "exposición" se cruzó de manos y se hundió en su asiento tal y como lo hacen los vetustos jueces de la corte suprema.

El segundo "seminarista" era Don PEDRO HUERTA y nos leyó un trabajo llamado:
"LA INCAPACIDAD POSTMODERNA Y LA RESIGNIFICACIÓN POLÍTICA DE LA HISTORIA".
Este historiador de la Academia de Humanismo Cristiano se notaba que quería mostrar su supremacía conceptual ante los demás seminaristas. Nos dió otra soberana lata porque también sólo se limitó a leer una cantidad inentendible de conceptos forzados pero a medida que notaba que nadie lo pescaba y que solo seguiamos sentados por compromiso, se apuraba y menos se le entendía. Llegó a citar a José Martí pero le decía José Marti sin acento en la "i", espero que haya sido por nerviosismo y no por chanta.

Más allá de los temas de estos compañeros y sus trabajos en sí lo que me desilusiona es que los "Nuevos Historiadores" no fueron capaces de explicar sus ideas y propuestas. Por muy básica que pueda ser una idea lo fundamental es saber exponerla y defenderla. Al final de cada exposición no se realizó ninguna pregunta y eso es porque tras el belo de la academia se esconde un ego de grandes proporciones.

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